Itinerary

La Costa Brava

Cala de arena aislada con agua turquesa, salientes rocosos y pinos a lo largo de la costa.
Hay viajes que se definen por la distancia y otros que se recuerdan por cómo se viven.

Desde Marina Port Vell, la Costa Brava no es simplemente un destino cercano, sino una secuencia de momentos cuidadosamente hilvanados, donde el mar marca el ritmo y cada escala revela pueblos con encanto, tradición pesquera e historia mediterránea en su forma más auténtica.

Día 1

Sant Feliu, Calella y Llafranc

Vista aérea de un pueblo costero encalado con playas de arena y costa rocosa.
The whitewashed houses of Calella de Palafrugell

Mañana

El viaje parte de Barcelona hacia el sur de la Costa Brava, donde el litoral empieza a revelar un carácter más tranquilo e íntimo.

En torno a Sant Feliu de Guíxols, calas escondidas y acantilados escarpados dibujan un paisaje de belleza discreta. La mañana transcurre entre los primeros fondeos y una inmersión suave en el ritmo del mar.

Tarde

La ruta continúa hacia Calella de Palafrugell, donde las casas blancas y las pequeñas barcas de pesca componen una de las escenas costeras más icónicas del Mediterráneo.

Una breve navegación conduce hasta Llafranc, que ofrece un entorno algo más abierto y refinado junto a la bahía.

Noche

La cena tiene lugar en Hotel Casamar (1 estrella Michelin), con vistas al mar.

La cocina mediterránea se presenta con precisión y respeto por el producto local, creando una experiencia gastronómica elegante y relajada a la vez.

Día 2

Begur y El Celler de Can Roca

Comedor de restaurante con techo de listones de madera y mesas junto a un patio de bambú.
El Celler de Can Roca (3 Michelin Stars)

Mañana

La costa adquiere formas más esculpidas a medida que el viaje continúa hacia el norte.

El tiempo a bordo permite que la experiencia se asiente en un ritmo mediterráneo más pausado.

Tarde

Begur aparece rodeado de calas emblemáticas como Aiguablava, Sa Tuna y Sa Riera. La jornada fluye entre baños, fondeos y momentos tranquilos en cubierta, antes de poner rumbo al interior.

Noche

El día concluye en una de las mesas más reconocidas de España, El Celler de Can Roca (3 estrellas Michelin), donde técnica, emoción y un profundo sentido del lugar se encuentran en una cocina de extraordinaria profundidad.

Día 3

Camiral Golf y Empordà

Calle de campo de golf con un lago, rodeada de árboles y montañas a lo lejos.
The 13th hole at Camiral Golf & Wellness

Mañana

Traslado hacia el interior hasta Camiral Golf & Wellness, uno de los destinos de golf de referencia en Europa. El Stadium Course ofrece una experiencia de juego refinada enmarcada en un paisaje mediterráneo natural.

Tarde

Almuerzo en la casa club y tiempo para disfrutar del entorno o de las instalaciones wellness. Después, regreso gradual hacia el Empordà.

Noche

El regreso a la alta gastronomía refuerza la identidad de la región, con una propuesta centrada en el producto local y una técnica precisa y refinada.

Día 4

Pals y Empordà

Ciudad medieval amurallada con torres de piedra sobre un paisaje rural neblinoso.
The medieval village of Pals

Mañana

El viaje continúa hacia el interior del Empordà, donde el paisaje se suaviza y el tiempo parece avanzar más despacio.

En Pals, las calles empedradas y las fachadas de piedra crean una atmósfera que invita a un ritmo más contemplativo.

Tarde

La experiencia se despliega por el paisaje que rodea el pueblo, donde tierra, cultura y gastronomía definen una conexión más profunda con el territorio.

Noche

Cena en Bo.TiC (2 estrellas Michelin), donde técnica y territorio se encuentran en una expresión contemporánea.

Día 5

Camí de Ronda y Empúries

Costa rocosa con villas y una terraza de piedra con vistas al mar azul.
The historic Camí de Ronda

Mañana

La ruta regresa al litoral siguiendo algunos tramos del histórico Camí de Ronda.

Caminar y navegar se alternan para revelar el territorio desde distintas perspectivas.

Tarde

Visita al conjunto arqueológico de Empúries, donde los restos griegos y romanos narran los orígenes del Mediterráneo en la Península Ibérica.

Noche

Cóctel al atardecer en Hostal Empúries, con vistas al mar.

Día 6

Cap de Creus y Cadaqués

Mañana

En el extremo norte de la Costa Brava, el Mediterráneo se transforma.

Cap de Creus revela un paisaje de intensidad pura, donde viento, roca y mar se encuentran en una composición natural de gran fuerza. La costa se vuelve más escultórica, más elemental: un lugar moldeado durante siglos por las fuerzas de la naturaleza, más que por la intervención humana.

Aquí, el viaje alcanza uno de sus momentos más poderosos: una sensación de apertura, aislamiento y escala que define el espíritu de la región.

La visita a elBulli Foundation conecta este paisaje remoto con uno de los capítulos más influyentes de la gastronomía contemporánea.

Tarde

La experiencia regresa al mar a través de calas escondidas, donde la claridad del agua y el entorno intacto invitan a un ritmo más lento y esencial.

Noche

La llegada a Cadaqués aporta equilibrio tras la intensidad de Cap de Creus.

Las fachadas blancas del pueblo, su herencia artística y su atmósfera tranquila crean un entorno auténtico y atemporal.

Día 7

Cadaqués y alrededores

Casas encaladas en la ladera con vistas a una bahía tranquila con pequeñas barcas de pesca.
Portlligat, only accessible from the sea

Mañana

Cadaqués revela su carácter con la primera luz del día, cuando el puerto permanece en calma y el pueblo avanza a su propio ritmo.

Tarde

Exploración de calas cercanas como Portlligat, accesibles únicamente por mar.

El tiempo se deja deliberadamente sin estructurar: una parte esencial del viaje.

Noche

La cena se mantiene local y discreta, dejando que la identidad del lugar defina la experiencia.

Día 8

Llançà y Peralada

Vista aérea de una finca vinícola con viñedos, patios y montañas a lo lejos.
Peralada Winery, one of Catalonia's leading wine estates

Mañana

En Llançà, la costa recupera una sensación de autenticidad y apertura.

Tarde

Traslado a Perelada Winery, donde arquitectura, sostenibilidad y tradición vitivinícola convergen. La visita se convierte en una experiencia inmersiva marcada por el paisaje, el diseño y el patrimonio.

Noche

Cena final en Miramar (2 estrellas Michelin), cerrando el viaje con un diálogo refinado entre cocina y territorio.

El regreso a Barcelona llega de forma natural. Entrar de nuevo en Marina Port Vell no pone fin al viaje, sino que simplemente lo reencuadra.
Vivir la Costa Brava desde el mar, de esta manera, no consiste en seguir un itinerario cerrado, sino en relacionarse con el destino de otro modo: con mayor privacidad, m·s intenciÛn y una clara apreciaciÛn por aquello que hace ˙nica a esta costa.