La Costa Brava es uno de los lugares más mágicos de la costa catalana. Con paisajes increíbles, cada rincón invita a pasear con calma, saborear sin prisa y dejarse llevar por la autenticidad del paisaje mediterráneo.
Desde pueblos que conservan su alma marinera hasta propuestas culturales y gastronómicas que despiertan los sentidos, todo aquí se vive a otro ritmo.
Gastronomía entre mar y tierra
La costa de Girona no solo se disfruta por sus playas, sino que también se saborea. La gastronomía es una forma de descubrir el territorio, y esta zona ofrece múltiples opciones, todas ellas pensadas para degustar sin prisa: desde cenas íntimas en beach clubs, como el elegante Far Nomo en Llafranc o el entorno singular del Cap Roig, hasta experiencias enológicas personalizadas que combinan catas de vino DO Empordà.

Perderse entre cultura y paisajes
Además de los sabores de la gastronomía, la Costa Brava ofrece momentos para vivir a otro ritmo. Y es que paradas en pequeños pueblos de pescadores, como Calella de Palafrugell o Cadaqués, permiten pasear entre casas blancas, calles estrechas y miradores frente al mar.
Hay lugares en los que el arte dejó huella: visitar las exposiciones del Museo Dalí, pasear por un jardín botánico o simplemente dejarse llevar por el sonido de las olas al atardecer. A bordo, el viaje sigue sin prisa, con la opción de detenerse en alguna cala solitaria en la que relajarse con la puesta de sol.
Desde Marina Port Vell, invitamos a nuestros huéspedes a descubrir la Costa Brava y toda su riqueza, disfrutando de sus paisajes, cultura y sabores con comodidad y atención al detalle.
Porque navegar por la Costa Brava es descubrir, explorar todos sus rincones y dejarse llevar por el ritmo del mar.
